No es poco lo que se ha escrito sobre estética cinematográfica y he de ser honesto con mi desconocimiento cabal de todas las propuestas. Ciertamente estoy al tanto de algunas posturas como las de Bazin, con las que en gran medida discrepo por su empecinamiento por el valor de lo real o las del montaje como fundamento del arte cinematográfico, con las que podría decir que tengo mayor afinidad, pero que nunca terminó de convencerme por no abarcar suficiente de aquello que al ver una película me inquieta, conmueve, interesa o sobrepasa en un medio que, no tengo dudas, tiene su propiedad única.
Esta propiedad y fundamento de su cualidad artística es para mi, por un lado "el corte"; por supuesto que no solo en lo visual, sino también en lo sonoro, y no solo en cuanto al montaje, sino también en cuanto a la elección del plano (aquí también tanto visual como sonoro). Es decir que la idea de la fotogenia debe contenerse en el sentido que se tiene del montaje, teniendo siempre presente la resignificación de la toma de una realidad en la aplanadora que resulta ser la cámara, en cuanto aplana aquella realidad profunda en, valga la redundancia, un plano cinematográfico que- al menos en manos hábiles- devuelve la profundidad que previamente fue física, a una profundidad psíquica.
Por otro lado tenemos el momento del empalme, el montaje en si, donde cada uno de estos fragmentos escogidos forman nuevos significados al contrarrestarse entre ellos. Nuevamente es importante no pensarlo solo en cuanto al corte de planos, sino también a la elección de estos, lo que nos ayuda a incorporar a este mismo valor, elementos como los movimientos de cámara.
Podría decirse por tanto que la particularidad propia del arte cinematográfico, se da en el proceso de un acercamiento analógico o de cercenamiento al objeto y una posterior síntesis o armado tipo Frankenstein de todas aquellas partes que no necesariamente tenían en un principio relación alguna. De hecho el nivel de relación a priori de aquellas partes puede tener que ver con los tipos de elección de la captura; por una parte siempre existirá una relación material cuando hablamos de un solo plano, pese a que este por si mismo conlleva una elección - tanto en movimiento como fijo - y esta elección estará inserta en un continuo material. Por el contrario el nivel de relación podría ser a priori nulo, cuando utilizamos el empalme, el montaje propiamente tal.
Excelente
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